sábado, 26 de mayo de 2012

Historia de nuestros Himnos (8)

 
Bellas melodías compuestas por hombres y mujeres de Dios. Se nota en su música y letra la inspiración divina de nuestro Creador.
CAROLINA SANDELL BERG (1832-1903)
A los doce años Carolina se quedó paralítica. Los médicos la desahuciaron, pero Dios la sanó milagrosamente. Agradecida con el Señor, escribió sus primeros himnos, entre ellos el "Nuestro Dios y Padre Eterno".
La tragedia no la había abandonado. A la edad de 26 años navegaba con su padre, un fiel pastor, en un lago de Suecia. Las olas sacudieron violentamente la nave y su padre cayó en las profundas aguas, ahogándose ante los ojos atónitos de Carolina. Su consuelo vino de nuevo por la Palabra de Dios, y lo expresó en muchos hermosos himnos.
Además, redactó una colección anual de poesías, devocionales e historias. Entre ellas se halla el cuento de un reloj cuyo péndulo se quejó de tener que oscilar 86,400 veces al día. Una de las manecillas le sugirió que pensara en hacer una sola oscilación en vez de miles. El péndulo se percató de la sabiduría del consejo y reinició su trabajo de marcapasos. Carolina expresó esa verdad en el himno "Día en día", que es el más popular de los 650 himnos que escribiera la poetisa sueca.
ROBERTO C. SAVAGE (1914-1987)
Roberto Savage sirvió como misionero en Colombia antes de trasladarse a Quito, Ecuador. Allí trabajó durante 25 años en la radio HCJB como locutor, escritor, promotor y administrador. Se le recuerda por su sonrisa y entusiasmo. Recolectó himnos y coros, muchos de ellos inéditos, y compiló 15 cancioneros evangélicos de la serie "Adelante Juventud". En estos se dieron a conocer las composiciones de personas como Alfredo Colom y Juan Isáis.
Quizá su obra mayor fue la publicación de himnos de Fe y Alabanza, en 1966. Durante todo su ministerio trató de estimular la creación de nueva música cristiana latinoamericana. Entre los varios himnos que tradujo al español se encuentra "Alabad al gran Rey". Tradujo y/o arregló los himnos "Oh ven, bendito Emanuel", "Venid Pastores", "Hoy es Navidad", "Grande amor, sublime eterno", "La mujer samaritana", "Jesús el buen Pastor", "Gloria a tu nombre", "Tierra bendita y divina", "Fue de Dios la santa voluntad", "Manos cariñosas", "Yo vivo Señor", "Hay una senda que el mundo no conoce", "Me salvó, me perdonó", "Canten con alegría", "Los que esperan en Jehová", "Si fui motivo de dolor", "La vid y los pámpanos", "Cautívame Señor", "He decidido seguir a Cristo", "Firme estaré", "Después de la tormenta", "Nuevas alegres para decirles", "¿Has oído, Señor?", "Gloria, gloria, aleluya", "A la victoria Jesús nos llama", "Viene otra vez", "Cuán gloriosa será la mañana", "Más allá del sol", "Jesús me ama"," Proclamad juventud redimida" y "América será para Cristo". Compuso además los himnos "Resucitó Jesús" y "Yo quiero vencer".
LOORES DAD A CRISTO EL REY
En la India un pastor viajaba en cierta ocasión para predicar por primera vez a una tribu indígena. ¡Cuál no sería su asombro al encontrarse de repente rodeado por guerreros que le apuntaban con sus flechas y lanzas! No sabiendo qué hacer, abrió el estuche de su violín y comenzó a tocar y cantar "Loores dad a Cristo el Rey". Al cantar la cuarta estrofa, Robert Scott se dio cuenta que los guerreros habían bajado sus peligrosas armas y se acercaban amistosamente. Le recibieron en la tribu donde pronto aceptaron también el mensaje de salvación. Tienen así derecho de estar un día "con los que estarán del trono en derredor", de todas naciones, tribus, pueblos, y lenguas, cantando por la eternidad a Cristo el Salvador.
GEORGE P. SIMMONDS (1890-1991)
A los cuatro años, Jorge ya cantaba himnos con gran devoción y entusiasmo. Cuando tenía diez años sintió el llamado a ser misionero. Conservó su amor al Señor y por la música a lo largo de su vida. Tan es así, que después de cumplir los cien años de edad aún cantaba solo en grandes reuniones, y por televisión.
Empezó su obra como misionero, juntamente con su esposa, Nessie, en el Ecuador. Luego exploró el área del Amazonas y cruzó el continente. Colaboró en la compilación de "Himnos de la Vida Cristiana". También trabajó con las Sociedades Bíblicas en varios países sudamericanos. Después sirvió como pastor de unas iglesias hispanas en los Estados Unidos de América. Fue un prolifero traductor de 800 himnos y cantos corales. Usó algunos seudónimos como G. Paúl S. y J. Pablo Simón.
Tradujo los himnos "Al Dios de Abraham, loor", "Jubilosos te adoramos", "Ángeles cantando están", "Oh Cristo, nuestra Roca aquí", "Cristo cual pastor", "Gracia admirable", "Dime la historia de Cristo", "Cabeza ensangrentada", "Junto a la cruz de Cristo", "Un día", "La tumba le encerró", "Al Cristo vivo sirvo", "Oh Verbo encarnado"," Años mi alma en vanidad vivió", "Oh Cristo, yo te amo", "Cristo es Guía de mi vida", "Rey de mi vida", "Sale a la lucha", "Pudiera bien ser", "Yo podré reconocerle", "Honor a las madres" y "Tu pueblo jubiloso" y compuso el himno "Los que somos bautizados".
ENRIQUE S. TURRALL (1867-1953)
Desde el comienzo de su ministerio en España, don Enrique se dio cuenta de la gran necesidad de tener himnos que expresaran las experiencias emocionales de la vida, tales como el arrepentimiento, el gozo, los conflictos y el amor.
 Escribió y tradujo himnos para funerales, bodas y otras ocasiones especiales. La colección aumentó hasta merecerse ser publicada como el himnario, Cánticos Evangélicos. Además de sus himnos, Turrall nos ha dejado el reto de llenar vacíos con música nueva que glorifique al Señor. Compuso los himnos "La Palabra del Señor predicar", "Del amor divino", "Engrandecido sea Dios" y "Bienvenido" y tradujo los himnos "Nuestra vida acabará", "Jehová es mi Pastor", "Siempre conmigo está", "Avívanos, Señor", "En las aguas de la muerte", "¡A combatir!", "¡Adelante con valor!", "¿Soy yo soldado de Jesús?"
TOMAS M. WESTRUP (1837-1909)
Hace más de un siglo la familia Westrup salió de Londres y radicó en México, cuando Tomás cumplía apenas quince años. Construyeron un molino para elaborar harina de pan; pero hoy se recuerdan porque llegaron a conocer el "pan espiritual" de que habla Cristo en Mateo 4:4. En Monterrey entendieron el mensaje de la Biblia, y pronto cada uno pudo testificar: "Ya pertenezco solo a ti, Cordero de Dios, heme aquí". Son las palabras del himno "Tal como soy", que Tomás tradujo del inglés. Tanto él como su hijo, Enrique, fueron usados por Dios para escribir y traducir centenares de himnos. Consiguieron una imprenta y publicaron libros, tratados y un himnario de tres volúmenes: Incienso Cristiano.
Tradujo los himnos "Cariñoso Salvador", "Loores dad a Cristo el Rey", "Con voz benigna", "Fuente de la vida eterna", "Tentado no cedas", "No te dé temor", "Roca de la eternidad" y compuso la letra del himno "Dicha grande es la del hombre".

viernes, 25 de mayo de 2012

Jerusalén en cifras


Estadisticas

Habitantes: 801.000
Judíos y otras colectividades: 508.000 (64%)
Árabes: 293.000 (36%)
Cristianos: 14.000 (2%, de los cuales 12.000 son árabes)
Sin religión: 9.000 (1 %)

Porcentaje de nacimientos:

Año 1999
Judíos: 3.8%
Árabes: 4.2

Año 2010
Judíos: 4.2 %
Árabes: 3.9%

Emigración - Inmigración, año 2011:
Vinieron a vivir a la ciudad: 10.500 personas
Se fueron: 18.000 personas
Optimismo:
Los residentes de la ciudad son optimistas sobre su futuro: el 70% de los residentes sienten que sus vidas en el futuro va a mejorar en comparación con el 62% de Tel Aviv y el 53% de Haifa

Turismo:

En 2011, el número de noches de estadía en los hoteles de Jerusalén, ascendió a 3.854.500 noches, el 18% de ellas permanecen en Israel.

El 80% de los turistas que visitaron Israel en 2011 visitó Jerusalén.
Los sitios más visitados fueron el Muro de los Lamentos (visitado por el 60% del total de turistas), el Barrio Judío en Jerusalén (55%), la Vía Dolorosa en Jerusalén (48%) y el Monte de los Olivos (46%).

Jerusalén fue seleccionada como uno de los 25 destinos más buscados en 2011 en una encuesta realizada por el sitio web prestigioso y popular “Tripadvisor”, Jerusalem llegó a la posición número 13 de 337 destinos turísticos en todo el mundo.

Una masiva campaña de verano con el nombre de “Pase dos días en Jerusalén” dio lugar a un aumento del 30% en el número de visitantes israelíes en la ciudad durante el verano.

Curiosidades estadísticas:

La palabra “Jerusalén” aparece en Google 137.000.000 de veces.
La temperatura media de invierno, durante el día en Jerusalén es de 12 grados y en el verano, de 29 grados.
La longitud total de caminos de Jerusalén es 1253 kilómetros. La calle más larga de la ciudad en la avenida de Menachem Begin, de 15,7 kilómetros de longitud.
Hay 173.055 rutas de senderismo en Jerusalén.
Hay 28 kilómetros de carreteras en Jerusalén.
Jerusalén se encuentra en las montañas de Judea, por lo tanto hay 34.9 kilómetros de escaleras, para mayor comodidad de los residentes.
Hay 2.000 sitios arqueológicos en Jerusalén.
15.000 corredores participaron de la Maratón de Jerusalén, provenientes de más de 50 países de todo el mundo.

I Cumbre de Supervisores del Movimiento Misionero Mundial


Panamá se viste de fiesta para albergar una fiesta sin precedentes. La I Cumbre de Supervisores del Movimiento Misionero Mundial se desarrollará del 4 al 7 de junio en esta neurálgica nación centroamericana.

 Responsables de las misiones en países de Asia, África, Europa, América y Oceanía se reunirán en el Gamboa Rainforest Resort. Se espera la presencia de la oficialidad internacional de la Obra.

  Este evento también servirá como antesala al Congreso Mundial que se celebrará el próximo año en Panamá, donde también se conmemorarán los 50 años del establecimiento de nuestra misión.

El Diluvio ¿Había suficiente agua?


Algunos de los que pretenden desacreditar el relato bíblico del diluvio han dicho que sencillamente no había agua suficiente para cubrir las montañas, como se dice en la Biblia.

En el relato se menciona que “las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos” (Génesis 7:19).

La Escritura nos dice que “fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas” y que estuvo lloviendo durante “cuarenta días y cuarenta noches” (vv. 11, 4). Dice además que “se reventaron las fuentes del mar profundo” (v. 11). Esto bien puede referirse a grandes depósitos subterráneos de agua, la cual fue arrojada con tremenda fuerza hacia la superficie. Con todo esto, resulta claro que de repente hubo una cantidad descomunal de agua.

Quienes no aceptan que pudo haber agua suficiente, suponen, entre otras cosas, que la topografía actual es igual a la que existía en la época de Noé. Pero esto, al parecer, no es así. En Génesis 1:9 se nos dice que las aguas de la tierra (mares, océanos) se encontraban todas juntas en un solo lugar. En la actualidad, como sabemos, los continentes se encuentran en distintas partes y las aguas no están juntas. Bien puede ser que la topografía actual de nuestro planeta es, cuando menos parcialmente, el resultado del tremendo trastorno geológico ocasionado por un diluvio universal.

Una noticia fascinante que recibió poca atención apareció el 8 de marzo de 2002, en el sitio en Internet de la revista Nature (www.nature.com/nsu/020304/020304-10.html). “Los geólogos han encontrado agua donde menos la esperaríamos: 1.000 kilómetros bajo la superficie de la tierra”, decía el informe. “Aquí, rocas sometidas a temperaturas de más de 1.000°C y oprimidas bajo grandes presiones, pueden contener como cinco veces más agua de la que hay en todos los océanos del planeta”. El artículo mencionaba que un grupo de geólogos japoneses había llegado a la conclusión de que una gigantesca cantidad de agua estaba encerrada en los minerales fundidos, sometidos a unas altísimas temperaturas e inmensa presión, que rodean el núcleo de la tierra.

Esta conclusión da lugar a algunas intrigantes posibilidades a la luz de la declaración bíblica de que “fueron rotas todas las fuentes del gran abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas”.

Antes de la venida del Señor la ciencia se aumentará


Hna. Carmen Valencia de Martínez

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” Daniel 12:4.

No sabemos el día ni la hora, pero lo que sí sabemos es que no estamos en tinieblas, estamos en la luz y que ese día no nos va a tomar por sorpresa porque la Palabra es lámpara a nuestro camino y nos ha abierto los ojos y como somos hijos de Dios somos estudiosos de la Palabra y a través de ella nos damos cuenta de las señales científicas antes del regreso del Señor que será en breve. El Señor ya está a la puerta a punto de hacer sonar la trompeta final, seremos transformados y estaremos en el cielo con el Cordero dándole gloria al Rey de reyes y Señor de señores.


LA VENIDA DEL SEÑOR


 Todos sabemos que la venida del Señor es el acontecimiento más importante que este mundo ha de experimentar.

Tenemos esa seguridad porque Dios lo ha prometido y lo cumplirá porque Él no miente, leemos: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). En la Biblia se menciona este hecho en 1,845 versículos, en el Nuevo Testamento se menciona aproximadamente en 318 versículos, Pablo habla de este tema en 50 pasajes bíblicos podríamos decir que hay más de 260 capítulos en la Biblia que nos hablan del regreso del Señor.

Desde el principio Dios ha hablado de su venida, en Judas 14 habla de un hombre de Dios, Enoc séptimo desde Adán y ya Dios lo estaba utilizando para hablarnos de su venida. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares”, Judas verso 14.

“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”, Juan 14:3.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”, 1 Tesalonicenses 4:16-17. El rapto es el acontecimiento más importante en la vida del cristiano, también ha sido anunciado en todas las edades en la Palabra del Señor. Ese retorno será para levantarnos y llevarnos con Él, con el propósito de que su Iglesia no esté en la gran tribulación.

“Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”, Hechos 1:10-11. Tanto los profetas, apóstoles, ángeles y el mismo Señor nos habla sobre este evento maravilloso.

Al leer la Palabra nos damos cuenta de lo cerca que esta la venida del Señor y de los momentos en que estamos viviendo y lo serio de la brevedad de nuestros días, pues el Espíritu Santo nos hace entender de la urgencia de buscar al Señor, ya no hay tiempo para jugar con las cosas de Dios.

No sabemos el día ni la hora (Mateo 24:36), pero lo que sí sabemos es que no estamos en tinieblas, estamos en la luz y que ese día no nos va a tomar por sorpresa porque la Palabra es lámpara a nuestro camino y nos ha abierto los ojos y como somos hijos de Dios somos estudiosos de la Palabra y a través de ella nos damos cuenta de las señales científicas antes del regreso del Señor que será en breve. El Señor ya está a la puerta, a punto de hacer sonar la trompeta final, seremos transformados y estaremos en el cielo con el Cordero dándole gloria al Rey de reyes y Señor de señores.

Yo creo que todos queremos que ese momento sea ya, que hoy el Señor venga a rescatarnos de toda esta apostasía y sufrimiento que estamos viviendo hoy.


SEÑALES CIENTÍFICAS QUE NOS HABLAN DEL REGRESO DEL SEÑOR


“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4). Cuando se le da esta Palabra se le dice muy claro que esto no era para ese tiempo, esa señal es para este tiempo, en el tiempo de Daniel no había la ciencia que vemos ahora. Habla de un aumento de viajes sobre la tierra, dice que las personas andarán de allá para acá, significa un aumento insaciable de querer conocer y de andar de un lugar a otro.

También habla de un gran desarrollo científico, el siglo XX ha sido el siglo de los inventos y de los adelantos de la tecnología. En este siglo XXI todos los días vemos algo nuevo que se descubre, avances en la ciencia, avances para sanar enfermedades, somos testigos de cómo la ciencia de un momento a otro se ha multiplicado, todavía algunas personas ancianas recuerdan cuando no había luz eléctrica ni automóviles, y ha aumentado la ciencia de una forma tan rápida, que ha llegado hasta el punto de clonar animales y querer clonar seres humanos, y disponer de esto como si fueran dios, pero el único Dios que tiene el control de los seres humanos está en los cielos.

“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abdías 1:4). Esta es una de las señales del poco tiempo que nos resta, nos dice este versículo que un día el hombre iba a viajar hasta la luna, ¿y qué es lo que el hombre quiere buscar en la luna? Aquí habla de un nido, que significa bienestar y refugio. El primer nombre de la misión de aquel hombre norteamericano que viajó a la luna fue águila.

También la Biblia habla sobre los adelantos en los automóviles. “Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos” (Nahum 2:4). Dios habla muy claro, nos dice que tenían aspecto de antorchas y con estruendo rodaron por las calles, en aquel tiempo no existían estos vehículos solo habían carrozas, y dice también la Palabra de Dios que corrían como relámpagos, cómo sería la sorpresa de ese hombre de Dios viendo estas cosas tan extrañas y anormales, y lo mejor que lo pudo describir fue “van como relámpagos”. Y también en el versículo siguiente habla de la cantidad de accidentes producidos por esos automóviles que en este tiempo han alcanzado velocidades ultrasónicas, dice “se atropellarán en su marcha”. En otra versión bíblica dice “correrán como locos”.

“¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?” (Isaías 60:8). Hay otro avance científico que nos habla de lo cerca que está la venida del Señor y es el avión. En diciembre de 1903 los hermanos, Wilbur y Oliver Wright, descubrieron el avión, Dios los utilizó para dar cumplimiento a esta profecía.

“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando” (Isaías 31:5). En el año 1917 hubo un hombre cristiano, un general que se decidió a tomar el control de Jerusalén que en aquel tiempo estaba bajo el dominio de los turcos y si lo lograba, permitiría que los judíos regresen a su ciudad Jerusalén, Dios estaba en este propósito, pues los turcos estaban tan decididos a pelear que no les importó que la ciudad fuese destruida totalmente, pero este general que era conocedor de la Palabra de Dios y de las profecías, el día anterior se arrodilló, y le dijo al Señor: “Por favor permite que no sea necesaria la guerra, danos la victoria sin necesidad de derramar sangre”.

Se dice que al día siguiente este general envió unos aviones a observar la ciudad y en ese momento los turcos que nunca habían visto un avión, los vieron, se desesperaron de una manera tan grande que salieron despavoridos huyendo y dejaron la ciudad sola. Eso es lo que dice este versículo que acabamos de leer (Isaías 31:5). Dios utilizó estos aviones para cumplir esa profecía de que el pueblo de Dios, los judíos, iban a volver a Jerusalén.

“Y todos los que sobrevivieron de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14:16). La única forma de cumplirse esta peregrinación anual a Jerusalén durante el milenio, será a través de la aviación, de lo contrario no será posible que cada año vengan de todos los confines del mundo para estar en la fiesta de los tabernáculos. Todas estas cosas nos hablan de que el Señor está cerca.

Hay otra señal en Job 38:35-36, leemos: “¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán ellos: Henos aquí?, ¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?”. Nosotros sabemos quién es el que da la sabiduría y la inteligencia. Jamás el hombre soñó con poder enviar las voces, sonidos musicales o imágenes a través del aire, esto ha sido posible a través de ondas electromagnéticas similares a las de un relámpago, y la Palabra del Señor está diciendo que un día el hombre podría controlar la energía de los rayos.

 Damos gloria a Dios por esto, pues a través de estos avances podemos llevar el mensaje de salvación a todos los confines de la tierra, la Palabra de Dios en Mateo 24:14 nos dice: “Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Apocalipsis 11:9 habla de los dos testigos que serían vistos por todos los pueblos, leemos: “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados”. Y esto será posible a través de la televisión, de otra manera sería imposible.

No dudamos que estos medios serán usados también por el Anticristo en esa campaña que va a sostener para conquistar el mundo. La bomba atómica es otro descubrimiento que nos grita que sólo hay tiempo de vivir de la mano de nuestro Señor, ya no hay tiempo para criticar al hermano o señalarle y odiar, no es el tiempo de Dios para nosotros.

Mateo 24:29 nos dice: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. Usted se ha preguntado ¿cómo serán conmovidas? Esto será a través de las bombas atómicas, el poder de estas bombas se conoció en la Segunda Guerra Mundial, la fuerza explosiva de esas bombas proviene de la liberación de la energía atómica, es la misma energía que sirve al sol para hacerle alumbrar y dar calor.

En 1945 cayó en el Japón la primera bomba atómica y sabemos la magnitud del dolor que dejó una sola bomba. Se dice que dejó 135,000 víctimas y la mitad de estas personas murieron por el efecto de la bomba atómica, a los tres días siguientes se arrojó la segunda y dejó 64,000 víctimas y de ellos murieron 39,000. Unos pocos días después, Japón viendo tanta mortandad se rindió y qué triste que tuvieron que ver tanta sangre para rendirse.

Dios ha hablado de las consecuencias de usar las bombas atómicas, dice en el libro de Isaías 34:4, leemos: “Y se enrollarán los cielos como un libro”; también en Isaías 51:6, leemos: “Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra, porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir…”.

Cuando leemos estas cosas que van a acontecer, creemos que tiene que ser la persona muy inepta al querer estar aquí en ese tiempo, porque los juicios de Dios caerán sobre esta tierra y los habitantes de ella. Nosotros los que hemos conocido al Señor no queremos quedarnos aquí en la gran tribulación, cuando los juicios de Dios caigan. El deseo de Dios es que escapemos de estos juicios que vendrán, que el hombre corrija su modo de andar, su forma de llevar el Evangelio, la venida del Señor puede ser hoy.

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). Esto que dice aquí son los efectos que se han visto como resultado cuando ha caído una bomba atómica sobre un país. Pero también hay una promesa muy grande después de estas palabras de juicio, cuando vengan estas cosas que no sabemos cuándo pasarán, pero lo que sí sabemos es que a nosotros no nos va a tocar porque dice: “Pero nosotros esperamos según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).

Dice la Palabra de Dios “puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” (2 Pedro 3:11). Y cómo no hacerlo si ya sabemos lo que ha de venir sobre este mundo, y qué diremos acerca de lo que dice Lucas 21:11, leemos: “Y habrá terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo”, ¿y acaso no es eso lo que estamos viviendo ahora? Se anuncian terremotos, y vemos también el hambre que hay en África y en muchas regiones de la India y aun en nuestra propia ciudad.

También esos acontecimientos en la atmósfera, los cambios de clima, los científicos están asombrados, porque cuando dicen que va a suceder algo no sucede, pasa lo contrario, y que pasa también con los océanos, con el descongelamiento de los glaciares en los polos, y qué decir de la capa de ozono, cada vez la abertura de esta capa es mayor, y cada día se ve más el cáncer de piel, todas estas cosas: los cambios de clima, los huracanes, terremotos, todo esto grita que hay sólo segundos de la gracia para nosotros hacer la obra del Señor, el tiempo se nos acaba.

Dios nos habla a través de esta Palabra de no pegarnos de cosas tan pequeñas, hoy Dios demanda madurez y firmeza, a nosotros nos pesará habernos ocupado de cosas tan pequeñas, y que tanta gente se perdió por nuestra negligencia, o que alguna persona después de haber escuchado esta mensaje se quede en la gran tribulación, qué dolor, qué angustia, dice la Biblia que “decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16).

La Palabra del Dios Todopoderoso dice: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28). Y a nosotros no nos tocó el comienzo, nos tocó el final, cada profecía se está cumpliendo, no es el tiempo de andar con la cabeza agachada, es hora de que el pueblo de Dios levante su cabeza y proclame el Evangelio, la Palabra de Dios es la mayor arma, más que la bomba atómica, y que en vez de destrucción trae vida.

Dios es paciente con nosotros por eso no ha venido, porque Él sabe que si viene hoy usted se pierde, Él está esperando que hoy usted reaccione y se entregue a Dios, mañana puede ser tarde, por eso “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

Hermanos el Rey de reyes, Jesucristo, que dijo: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). El Cordero que fue inmolado, está a la puerta. Hoy es un día para decirle a Dios que se quiere ir con Él, que ya no quiere estar distraído, ni jugar con su Palabra. La hora de la gracia se termina y si ahora que está el Espíritu Santo con nosotros es difícil ser fiel, cómo será en la gran tribulación que ya Él no estará.

El Cristo imprescindible


Rev. Luis M. Ortiz

 Nuestro Señor Jesucristo se proclama ante el mundo como el Cristo imprescindible, esto es: Él tiene toda potestad y sin Él nada podemos hacer. La mayoría de la humanidad no ha querido aceptar esta reclamación de Cristo y ha querido prescindir de Él, y esta es la razón por la cual este mundo sigue de mal en peor; la crisis sigue cada vez más compleja.

 “Y me volví para ver la voz del que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho por un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” Apocalipsis 1:12-18.

  Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18); también afirmó: “Porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Por medio de estas contundentes declaraciones, nuestro Señor Jesucristo se proclama ante el mundo como el Cristo imprescindible, esto es: Él tiene toda potestad y sin Él nada podemos hacer.

  La mayoría de la humanidad no ha querido aceptar esta reclamación de Cristo y ha querido prescindir de Él, y esta es la razón por la cual este mundo sigue de mal en peor; la crisis sigue cada vez más compleja.

  Hay crisis en lo internacional, en lo nacional, en lo familiar, en lo político, en lo social, en lo económico, en lo industrial, en lo moral, en lo docente, en lo religioso. Al prescindir de Cristo la humanidad siempre ha procurado un remedio sustituto para sus males.

  En la antigüedad acudió al politeísmo: esto es para muchos dioses. Un dios para cada fuerza natural, buscando protección y ayuda de tales dioses, ideó un dios para la lluvia, otro para el fuego, otro para el viento, otro para el mar, para la guerra, para el amor, etc., pero todo resultó inútil.

  Más tarde, siguiendo el mismo patrón del paganismo surgió el polisantismo, o sea, un santo de devoción para cada necesidad o problema: San Miguel para proteger, San Rafael para defender, Santa Clara para aclarar, San Antonio para el romance, San Pascual Bailón para los bailadores, etc. Pero todo igualmente ha resultado inútil. Dice el proverbio popular: “Cuando Dios no quiere, santos no pueden” y las palabras de Cristo siguen en toda su vigencia: “Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra” y “sin mí nada podéis hacer”.

  Habiendo fallado el politeísmo y el polisantismo; ahora el hombre prescindiendo siempre de Cristo, ha acudido al policientismo, esto es mucha ciencia, una ciencia para cada poema, para cada necesidad, hasta las llamadas “ciencias ocultas”, ocultismo. Mucha ciencia, mucho conocimiento, mucho estudio, mucho examen, mucho análisis. Toda ciencia que prescinde de Dios es falsa ciencia, y por esta falsa ciencia han florecido tantas vanas filosofías con sus intrincados vanos laberintos, que jamás logran resolver los problemas humanos.

  Los problemas morales y espirituales del hombre, son los que originan los demás problemas humanos, y todas las especialidades científicas, toda la ciencia de los hombres que prescinde de Cristo jamás podrá resolver los problemas fundamentales del hombre.

  Ni la psicología, ni la sociología, ni la psiquiatría, ni la parasicología, ni el psicoanálisis, ni el humanismo, ni el existencialismo, ni el hipnotismo, ni el teosofismo, ni el espiritismo, ni el ocultismo, ni ninguna ciencia que prescinde de Cristo podrá cambiar el corazón del hombre pecador y darle verdadera felicidad, santidad, y abundante vida eterna; y ante una multitud de ciencias frustradas, siguen resonado las palabras de Cristo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” y “sin mí nada podéis hacer”; Cristo es imprescindible.

  Y por esta abierta rebelión del hombre contra su Hacedor, por esta marcada tendencia de ignorar a Dios y de prescindir de Cristo echándolo del santuario, del hogar y del altar familiar, prohibiendo la oración y la lectura de la Biblia en las escuelas, sustituyendo la verdadera adoración a su nombre en las iglesias, con ceremonias y ritualismos vacíos, socavando los principios bíblicos de la nación por las decisiones anticristianas de los gobiernos.

  Sí, por todo eso y por mucho más que puede decirse, es por eso que el mundo va de mal en peor, y los problemas cada vez son más complejos y más alarmantes, tales como guerras, revoluciones, huelgas e inflaciones, odio, violencia, crimen, muerte, terremotos, desastres, plagas, hambres, incendios, robos, saqueos, atracos, drogas, vicios, delincuencia, vandalismo, terrorismo; degeneración, indecencia, sexualismo, nudismo, sodomía, lesbianismo, corrupción, puesto que todos los sistemas y esfuerzos humanos han fracasado; entonces todos descargan la culpa, la responsabilidad última en el individuo, y el ideal griego dice: Hombre, conócete a ti mismo; el ideal romano dice: Hombre, domínate a ti mismo; el ideal chino dice: Hombre, mejórate a ti mismo; el ideal budista dice: Hombre, aniquílate a ti mismo; el ideal brahaman dice: Hombre, profundízate a ti mismo; el ideal mahometano dice: Hombre, humíllate a ti mismo; el ideal católico dice: Hombre, sálvate a ti mismo; el ideal moderno dice: Hombre, supérate a ti mismo; y cada cual se apartó de su camino. Pero el Cristo imprescindible dice: Hombre, “toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, y “sin mí nada podéis hacer”, “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

 Cristo es imprescindible, al perdido dice: Yo soy el camino; al que está en error Cristo dice: Yo soy la verdad; al extraviado: Yo soy la puerta; al sediento: Venga a mí y beba; al hambriento: Yo soy el pan de vida; al descarriado: Yo soy el buen pastor; al que está en tinieblas: Yo soy la luz; al cansado: Yo os haré descansar; al que no tiene paz: Mi paz os doy; al enfermo: Yo soy tu sanador; al moribundo: Yo soy la resurrección y la vida.

  Confesó las Sagradas Escrituras, libro por libro, de Génesis a Apocalipsis, presenta Cristo una capacidad distinta. En Génesis: Cristo es la simiente de la tierra; en Éxodo: Cristo es el cordero pascual; Levítico: Sumo sacerdote; Números: Columna de fuego y nube de sombra; Deuteronomio: Profeta anunciado; Josué: Capitán de nuestra salvación; Jueces: Legislador; Ruth: Valiente redentor; Samuel: Confiable profeta; Reyes y Crónicas: Rey entronado; Esdras y Nehemías: Restaurador, Esther: Nuestro Mardoqueo; Job: Redentor que vive; Salmos: Buen pastor; Proverbios y Eclesiastés: Sabiduría; Cantares: El amado; Isaías: Príncipe de paz; Jeremías: Renuevo; Lamentaciones: Profeta que llora; Ezequiel: Maravilloso; Daniel: El cuarto varón; Oseas: Fiel esposo; Joel: Bautizador en Espíritu Santo; Amós: Que lleva nuestras cargas; Abdías: Poderoso para salvar; Jonás: Gran misionero; Miqueas: Mensajero; Nahum: Vengador; Habacuc: Evangelista; Sofonías: Salvador; Zacarías: Fuente; Malaquías: Sol de justicia.

  En el Nuevo Testamento, Cristo aparece en Mateo: Como el Mesías; Marcos: Como honor de milagros; Lucas: Como Hijo de Hombre; Juan: Hijo de Dios; Hechos: Dador del Espíritu Santo; Romanos: Justificador; Corintios: Santificador; Gálatas: Redentor; Efesios: Poseedor de riquezas; Filipenses: Proveedor, Colosenses: Plenitud de la divinidad; Tesalonicenses: Rey que viene; Timoteo: Mediador; Tito: Fiel pastor, Filemón: Amigo fiel; Hebreos: Testador; Santiago: Gran sanador; Pedro: Príncipe de los pastores; Juan: Amor; Judas: El Señor que viene; Apocalipsis: Rey de reyes y Señor de Señores.

  Verdaderamente Cristo es imprescindible, en Él tenemos un amor que no puede ser medido, una vida que no puede medir, una justicia que no puede ser variada; una paz que no puede ser quitada, un descanso que no puede ser interrumpido, un gozo que no puede ser turbado, una esperanza que no puede ser burlada, una luz que no puede ser apagada, una gloria que no puede ser nublada; en Él estamos cumplidos, y en Él lo tenemos todo. Cristo es el todo, sin Él nada tenemos, nada somos, nada sabemos, nada podemos, sin Él estamos perdidos; CRISTO ES IMPRESCINDIBLE.

  Amigo, ven a Cristo en este momento, recíbele en tu corazón, pídele perdón por todos tus pecados, y por vagar lejos de Él. Dile en estos instantes: Yo vengo a ti Jesús divino, cansado de vagar por mil senderos. Hoy te acepto como único camino que conduce a mi hogar, allá en el Cielo.

Profecías cumplidas acerca de Jesucristo


La precisión de tales profecías nos demuestra que existen una mente y un poder que van más allá de la mente humana. Por eso podemos, y debemos, creer en la profecía bíblica.

 ¿Qué podría ser más asombroso que leer predicciones precisas acerca de los sucesos de la vida de una persona cientos de años antes de su nacimiento? Esto sería un claro indicio de la inspiración divina y de la intervención de Dios, ¿o no?

  En el Antiguo Testamento hay muchas profecías de este tipo, entre las cuales podemos encontrar hasta detalles ínfimos de la vida de Jesús de Nazaret. La precisión de tales profecías nos demuestra que existen una mente y un poder que van más allá de la mente humana. Por eso podemos —y debemos— creer en la profecía bíblica.

  En Salmos 89:3-4 se profetizó que Jesús sería un descendiente del rey David: “Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones”. De una forma similar, Isaías 11:1 profetiza: “Saldrá una vara del tronco de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces.” Las genealogías de Jesús que aparecen en Mateo 1 y Lucas 3 comprueban que estas profecías se cumplieron.

  Dios inspiró a Isaías para que nos dijera que Jesús nacería de una virgen: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14; confirmada en Mateo 1:18-23).

  El nacimiento de Jesús en Belén también fue anunciado de antemano: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2; confirmada en Mateo 2:1, 5-6).

  Específicamente, Jesús viviría en Galilea (Isaías 9:1-2) y en Nazaret: “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles” (Isaías 9:1). Mateo verifica que esta profecía se cumplió (Mateo 4:12-16).

  Jesús sería anunciado por un heraldo semejante a Elías, Juan el Bautista: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado” (Isaías 40:3-5). Nuevamente, Mateo confirma el cumplimiento de esta profecía (Mateo 3:1-3).

  La misión de Jesús incluiría a los gentiles: “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones” (Isaías 42:1). Mateo reconoció el cumplimiento de esta profecía: “He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio… Y en su nombre esperarán los gentiles” (Mateo 12:18, 21).

  Otras profecías importantes que detallaron la vida y el sacrificio de Jesucristo, también fueron escritas cientos de años antes de que ocurrieran: un amigo de Jesús lo iba a entregar (Salmos 41:9; Mateo 26:14-16); Jesús moriría como si fuera un criminal (Isaías 53:9, 12; Marcos 15:27-28); un hombre rico lo sepultaría en su propia tumba (Isaías 53:9; Mateo 27:57-60).

  Ni uno solo de sus huesos sería fracturado (Salmos 34:20; Juan 19:32-36). Los soldados echarían suertes sobre su ropa (Salmos 22:18; Juan 19:24). El costado de Jesús sería traspasado (Zacarías 12:10; Juan 19:34-37).

  Todas estas profecías acerca de la vida, sacrificio y muerte de nuestro Salvador fueron escritas con cientos de años de anticipación. No cabe duda de que podemos creer en la validez de la profecía bíblica, porque Aquel que profetizó todos estos sucesos tiene el poder de hacer que se cumplan hasta en sus más mínimos detalles.